PERIODONCIA

El 70% de la población española tiene problemas periodontales, que son todos aquellos que están relacionados con las encías. Una encía sana nunca debe sangrar, por lo tanto, si al cepillarnos los dientes, se produce un sangrado de la encía es un signo de alarma. Es señal inequívoca de que existe una inflamación gingival y se recomienda acudir lo antes posible a la consulta odontológica.

El periodonto es todo el tejido que se encarga de la sujeción del diente al hueso y comprende tanto tejido blando (encía) como duro (hueso alveolar). La Periodoncia es la especialidad encargada de curar todas las afecciones relacionadas con esta sujeción tan esencial.

La patología más común que atiende es la gingivitis, que es la inflamación de la encía, normalmente como consecuencia del sarro. Un grado más, en cuanto a gravedad, sería la periodontitis, que es cuando la afectación ha conseguido abrirse paso hasta el hueso haciendo peligrar la unión del diente al hueso. Un primer síntoma de ambas puede ser el sangrado de las encías al cepillarse los dientes o la inflamación y enrojecimiento de las mismas.

Ambas se pueden mejorar y prevenir aplicando una técnica de cepillado adecuada para acceder a la llamada encía libre, que es aquella parte de la encía más superficial que puede retener placa dental y que, por lo tanto, puede dar lugar posteriormente a la formación de sarro en la zona supragingival y subgingival.

En el caso de la periodontitis, la solución pasa por un tratamiento más meticuloso que debe realizar un odontólogo especialista consistente en el raspado y alisado radicular, eliminando así la bolsa periodontal. Si la enfermedad periodontal no es tratada a tiempo puede derivar en la pérdida irremediable de la pieza dental.