Dolor mandibular, dolor de cabeza.

En ocasiones, el dolor que se padece en el interior del oído o el dolor que sube desde esa zona hacia la cabeza pueden tener su origen en la boca. Sencillamente se pueden estar produciendo por bruxismo, es decir, por apretar los dientes mientras dormimos.

Esos movimientos masticatorios que se realizan inconscientemente, durante el sueño, durante muchas horas seguidas, pueden producir alteraciones en la Articulación Temporomandibular (ATM) y tensar toda la musculatura de esa área.

Mandíbula encajada
La conocida como ATM es la articulación que une mandíbula con el cráneo y nos permite hablar y masticar. Si esta zona sufre una carga excesiva, ésta se irradia y puede causar dolor de cabeza, cuello y problemas para encajar bien la mandíbula, cosa que hace que algunas personas no la puedan abrir del todo o que se les haya quedado bloqueada, el alguna ocasión.
Los músculos faciales se constriñen durante horas y toda la zona es sometida a mucha presión durante un largo periodo de tiempo. Cosa que, a la larga, puede provocar problemas en los maxilares y en las articulaciones afectadas.


   Dientes cada vez más pequeños

A nivel bucal, el bruxismo produce un desgaste en el esmalte de los dientes, de manera, que éstos van perdiendo masa y pueden a llegar a reducirse de manera anómala.
El esmalte se desgasta y se desprende al recibir los golpes secos que provoca la fricción entre ambos maxilares y queda al descubierto una capa del diente más interna denominada dentina, que puede producir una mayor sensibilidad al frío y a los alimentos excesivamente dulces.

  Señales de bruxismo

Existen signos claros en la boca de un/a bruxista que hacen saltar todas las alarmas. Signos como la detección de una especie de “cuña” en la parte superior de los molares y la formación de una línea con relieve en el interior de las mejillas, en la zona de la mucosa.
El/ la paciente se lo puede detectar si nada más despertarse del sueño nota molestias en la mandíbula o dificultad para abrir la boca. Un signo inequívoco es el sentir cierto chasquido al abrir la mandíbula, sobre todo después de un periodo de descanso.

 Férula de descarga

Esta patología tiene fácil solución si es detectada a tiempo ya que se puedo mitigar-que no corregir- con las llamadas “férulas de descarga”, que son una férulas transparentes, de cierta dureza, que se colocan en la arcada superior para dormir.
Estos protectores evitan el desgaste del esmalte y por tanto que los dientes vayan empequeñeciéndose. A su vez, suavizan los movimientos y la fuerza que la persona bruxista ejerce cuando está en estado inconsciente y por lo tanto, consiguen relajar toda la musculatura.
Pero no todos los casos se resuelven así de fáciles. Si el bruxismo es muy acusado y se lleva ejercitando un tiempo excesivo, los daños en la ATM pueden llegar a ser serios y requerirían una actuación coordinada entre el/la odontóloga, un/a maxilofacial, neurólogo/a y un/a fisioterapeuta para rehabilitar toda el área masticatoria.

Rehabilitación estética

Dentro del campo odontológico, el tratamiento puede culminarse con la rehabilitación de la dimensión de los dientes a través de carillas de porcelana o coronas para restaurar estéticamente la boca y que las piezas dentales adquieran sus dimensiones adecuadas.
El bruxismo es muy difícil de curar ya que se produce durante el sueño, cuando las personas entramos en una fase inconsciente y es imposible evitarlo. Es fruto del estrés y de las tensiones acumuladas durante la jornada. Todo lo contenido a lo largo del día sale de forma inconsciente haciendo chirriar los dientes.
Por lo que la solución última sería tratar de reducir al máximo el estrés y hacer algún tipo de práctica meditativa para calmar la mente para no acumular tanta tensión. Es una salida que requiere paciencia y que se consigue a largo plazo, pero los beneficios serán notorios para la boca y para el cuerpo y la mente en general.