LA ORTODONCIA EN ADULTOS ES UNA CUESTIÓN DE SALUD

La ortodoncia está dando magníficos resultados en los adultos. Con la nueva aparatología y, sobre todo, con los alineadores invisibles Invisalign, se consiguen corregir los apiñamientos, la mordida y lo que es más importante, facilitar la higiene bucal del cualquier paciente y garantizar así su salud.

Los dientes, si están alineados, permiten al cepillo llegar a todos los rincones. De esta manera se facilita la limpieza y con ella, la higiene y la salud bucal. Es por ello que se recomienda a todos aquellos adultos que de jóvenes no pudieron llevar ortodoncia, que se animen a probarla por una cuestión más de salud y estética.

Para no perder ni un solo diente

Cuando nos hacemos mayores, resulta mucho más complicado cepillarse con minuciosidad todas las áreas de la boca. Si a esta dificultad, añadimos el apiñamiento el resultado es que el sarro se acumulará con mucha mayor facilidad y con éste, la probabilidad de perder piezas dentales es mucho mayor.

El único requisito es que el equipo formado por el/la dentistas y el/la ortodoncista valore previamente el estado de las encías y el estado óseo del/la paciente, para evitar que el movimiento que se va a provocar perjudique la salud bucodental de la persona.

Una vez, se determina que dicho paciente es apto/a, el siguiente paso es estudiar el caso y proponerle al paciente el mejor tratamiento para la patología que presenta y las circunstancias que rodean la paciente.

Ortodoncia que no se ve

Es por ello, que cada vez se recomienda más para adultos el tratamiento con ortodoncia invisible, creado por la marca pionera Invisalign. Dicho sistema está corrigiendo todos los grandes problemas relativos a la ortodoncia: apiñamientos, mordidas abiertas o cruzadas y dientes separados o malos hábitos por parte de la lengua.

Este tratamiento se realiza mediante una férulas transparentes que el paciente se va cambiando en su domicilio cada semana. Dichas férulas, con ayuda de unos complementos llamados “attachements” que se fijan a determinadas piezas dentales, van provocando el movimiento de los dientes.

Además, mediante un software, el paciente puede recrear los movimientos que se están produciendo en su boca mediante un programa que simula los cambios que se están viviendo semana a semana.

La responsabilidad del paciente

Estas férulas se tienen que llevar 22 horas al día. Sólo se quitan en las comidas. Luego el/la paciente debe cepillarse muy bien los dientes antes de volverse a colocar la férula. Cuanto más responsable es el paciente, más eficaz es el tratamiento.

La mayor ventaja de este sistema es que es muy discreto, cómodo de llevar y no produce efectos secundarios. No hay peligro de roces o que el aparato produzca llagas o irrite las mucosas.

Esto no quiere decir que el tratamiento no exija cierto sacrificio por parte de la persona que lo haya elegido. Todo movimiento en los dientes supone una presión y hay que ser conscientes de que la mordida se debe de adaptar a una nueva posición para masticar.

Algunos pacientes como “truco” lo que hacen es cambiarse las férulas de cara a la noche, ya que las primeras horas son las más molestas y si se pasan durante al sueño, al despertarse habrán dejado atrás las horas más críticas.

La recompensa es evidente: además de dejar una sonrisa preciosa y mejorar mucho la imagen, la salud bucal mejora enormemente y sobre todo de cara a hacerse mayor.

El tratamiento concluye con unos retenedores que se quedan fijos en las arcadas que hayan sido corregidas para conservar las posiciones dentales conseguidas. Es importante saber que los dientes tienden a volver a su posición original y hay que contenerlos siempre.