NIÑOS SANOS, NIÑOS SIN CARIES

Para evitar las caries en los niños se puede: enseñarles a cepillarse los dientes bien y 3 veces al día, comer menos chucherías o acudir a una buena clínica dental para que controlen su higiene y realizar todas las medidas de prevención que les puedan proteger de las caries.

Es tarea complicada conseguir que los niños se cepillen regularmente (2-3 veces al día) y, más difícil todavía,  que lo hagan bien: durante dos minutos han de estar frente al espejo cepillándose sin distraerse y llegar a todos los dientes por la parte exterior (vestibular) e interior (lingual).

Otras buena medida es restringir al máximo el consumo de azúcares y sobre todo de chucherías-cuanto más pegajoso sea un caramelo, más tiempo se queda pegado al esmalte y más daño le hace- ya que sus componentes atacan al esmalte hasta debilitarlo y perforarlos, surgiendo así la caries.

                Una buena clínica dental

Como ambas cosas son difíciles de conseguir, otra opción es llevar a los niños al menos una vez al año a revisión a una buena clínica dental.

En estas visitas se deben hacer controles y adoptar las mejores medidas de prevención. Además que sirven para concienciar a los pequeños de la importancia de cuidarse la boca y de que las caries son una amenaza real.

                   Prevención: fluorización

Las mejores medidas para proteger la boca de los más pequeños pasan por una fluorización cada 6 meses. Como el azúcar provoca una reacción ácida en nuestra boca y ese ácido es el que perfora el esmalte, este “ataque” se puede contrarrestar con flúor que remineraliza el diente.

Si el esmalte sufre una pérdida de mineral por el ácido y empieza a cavitarse ( reblandecerse), se le puede volver a fortalecer con el suplemento de minerales que aporta el flúor concentrado.

    

                                    Sellado de fosas y fisuras

Otro elemento de riesgo es la morfología de los molares. Las muelas tienen  unas formas redondeadas y en su superficie masticadora están atravesadas por surcos (fosas y fisuras) que crean una especie de valles a su alrededor.

Cuanto más profundos sean los surcos, más posibilidades hay de que se queden atrapados restos de comida y que no llegue hasta ellos el cepillo. De hecho, en los molares se concentran el 90% de las caries infantiles.

Por ello, el/la odontopediatra suele recomendar el sellado de esas fosas y fisura. Se trata de recubrir esas hendiduras con un material especial (resina o cementos de ionómero de vidrio) que las protegen y las hacen menos profundas, con más relieve y, por tanto, más fáciles de limpiar.

  Caries en dientes de leche

 

Muchos padres se preguntan por qué hay que obturar las caries aparecidas en los dientes de leche si se van a perder. La respuesta es que la caries es una enfermedad multifactorial  que implica tener un foco de infección en la boca.

Por ese mismo motivo, la infección puede pasar a otras piezas dentales que están en contacto y representan un peligro para los dientes definitivos: quien tiene caries de pequeño, tiene más posibilidades de padecerlas de mayor.

Otra razón es que los dientes definitivos tardan años en recambiarse y si a esa pieza aún le queda mucha vida en boca hasta que emerja el diente definitivo, las criaturas no pueden estar con una pieza careada, ni con una espacio-en caso de extracción- que haría moverse a todos los dientes de alrededor hacia ese hueco.

Por eso, es necesario obturarlas y, en el caso de que la caries sea muy profunda, limpiarla a fondo con una pulpotomía o pulpectomía (eliminación parcial o total de la pulpa dónde se hayan los nervios y vasos sanguíneos) y, a continuación, proteger a la muela con una corona (suelen ser de acero inoxidable o resinas compuestas) ya que han perdido parte de su arraigo vital (a través de las terminaciones nerviosas y sanguíneas) y, al estar más débiles, se podrían partir.

                           Clases de cepillado

Si es una buena clínica dental, en esas visitas se le explicará a los niños cómo cepillarse bien los dientes y, si aprenden a hacerlo bien desde pequeños, lo más probable es que tengan una boca sana de adultos.

Otras ventaja añadida es que si las criaturas se acostumbran a visitar al/ la dentista tendrán una mayor conciencia de lo importante que es cuidarse la boca y no será para ellos una experiencia traumática ya que entenderán que en la clínica les cuidan y se habituarán a acudir a dichos controles.