EL SECRETO PARA TENER UNA BOCA SANA

 

Para disfrutar de una boca sana las claves son: la higiene y las revisiones por parte del odontólogo/a. Cepillarse los dientes 3 veces al día y acudir a una limpieza profesional en clínica cada 6 meses o, como mínimo, una vez al año, previenen muchos de los problemas dentales. Al ir a la consulta dental, el odontólogo/a puede detectar cualquier complicación y curarla a tiempo.

El paciente tiene en su mano mejorar enormemente la salud de sus dientes. El sarro es el origen de muchos de los problemas bucales: gingivitis, periodontitis, movilidad en los dientes…etc. Por eso, es tan fundamental mantener la cavidad bucal limpia.

3 veces al día, 2 minutos

Para ello, hay que lavarse los dientes 3 veces al día, después de cada comida. Si se tiene sensibilidad dental, mejor esperarse media hora después de la ingesta. Estos 30 minutos es el tiempo que necesita la saliva para reequilibrar la acidez que se genera en nuestra boca nada más comer por la interacción de los alimentos con las bacterias bucales.

Cepillarse rápidamente y sin atención no sirve de nada. El cepillado debe de ser suave y minucioso, por lo tanto debe durar unos 2 minutos para estar bien hecho.

Está comprobado-y cada cual lo puede observar a nivel personal- que justo la zona que nos dejamos sin limpiar, por ir demasiado rápido, es la del cuello del diente y las encías, la más importante. Ahí es dónde se empieza a acumular la placa bacteriana y ésta se transforma en sarro.

Limpieza cada 6 meses

De hecho, si estamos atentos a las limpiezas de boca que se realizan en la dental clínica el/la higienista siempre se detiene en estas zonas del esmalte que limitan con la encía porque es dónde se acumula el sarro. Si hay suciedad es porque no hemos llegado bien con el cepillo de dientes.

Por eso precisamente, porque es difícil limpiarse bien, conviene ir a hacerse una limpieza profesional en una clínica dental cada 6 meses o un año, en el caso de generar poco sarro.

Si se fuma, independientemente del sarro acumulado, conviene ir a revisión ya que el tabaco es un factor de riesgo para el cáncer oral y conviene tener controlada esa posibilidad.

Revisiones periódicas

Acudir a revisiones periódicas cada 6 meses o aprovechar las citas de las limpiezas de boca para someterse a una revisión es la medida perfecta para prevenir cualquier complicación.

Si la boca estuviera perfecta, el/la paciente se puede irse tranquilo/a a casa con la seguridad de que está sano/a y que sus hábitos de higiene son correctos.

Si el doctor/a detectara algún principio de caries, algún inicio de movilidad de alguna pieza dental, retracción de las encías o alguna otra lesión bucal, cuanto antes la pudiera diagnosticar e intervenir, mejor.

Con el paso del tiempo es evidente que cualquier proceso degenerativo va a peor y más compleja es la solución.

Seda dental: una vez al día

El cepillo de dientes es el principal instrumento de limpieza, pero no el único. La higienización se completa con la seda dental, los interproximales y los colutorios, entre otras cosas.

La seda dental sirve para eliminar restos de comida entre los dientes, cuando el espacio es muy reducido, pero también para limpiar las caras laterales de los dientes y muelas, incluyendo las encías.

Este espacio entre diente y diente se suele amarillear, cuando no llenar de sarro, y la única manera de acceder a él y mantenerlo limpio es con la seda dental. Esta debe pasarse entre los dientes 1 vez al día, para evitar que se forme el sarro.

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Interproximales

Cuando el espacio entre diente y diente es ya considerable y, sobre todo, cuando existen pequeños espacios redondeados entre los molares por dónde se cuela la comida, la mejor manera de limpiarlos es con los cepillos interproximales.

Estos cepillos están especialmente diseñados para estos “túneles” y llegan dónde no accede ni el cepillo de dientes, ni la seda dental. Se deben pasar después del cepillo de dientes y, como éste, cada 3 veces al día.

La revelación del “superfloss” para implantes y puentes.

Es el gran desconocido y sin embargo es perfecto para limpiar los puentes por dentro y los implantes. Es una especie de hilo dental que contiene una esponja y permite introducir el “superfloss” por debajo de los puentes y arrastrar todos los restos de alimentos que se han colado por el interior.

En el caso de los implantes, el superfloss permite limpiar los cuellos de los mismos y mantenerlos por tantos limpios, sanos y evitar las complicaciones que puedan surgir alrededor de ellos por falta de higiene.

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Colutorios

Los colutorios por si solos no limpian la boca, sin embargo son un buen complemento para aquellos que tengan tendencia a padecer caries o problemas con las encías.

Para prevenir la formación de caries, lo más conveniente son los colutorios con refuerzo de flúor ya que ayudarán a reforzar el esmalte y pueden realizar una gran labor preventiva.

Para los problemas de la encías, como la gingivitis o la periodontitis, se recomiendan enjuagues especializados en este tipo de patologías que ayudan a eliminar algunas de las bacterias que agravan estas enfermedades de la boca.

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Irrigadores

Para aquellas personas que llevan puentes e implantes y les es complicado limpiarse con eficacia, los irrigadores pueden ser da gran ayuda. Después de cepillarse los dientes, estos irrigadores aportan un chorro de agua en las zona de difícil acceso y pueden arrancar de la superficie del esmalte y del interior de la encía, todos aquellos restos que no hemos podido eliminar con el cepillado.

La salud de nuestra boca depende mucho de nuestra higiene y de la atención que le prestemos. Es mejor cuidársela, estar pendiente, que un buen profesional nos la revise periódicamente, en vez de acudir a las clínicas dentales sólo en caso de urgencia y dolor.

Es un pequeño esfuerzo diario pero necesario para conservar nuestros dientes y poder comer, sonreír y relacionarnos con los demás con total libertad y espontaneidad.